Desigualdad social: como dice el Partido Popular, hay que igualar por arriba

Las famosas “políticas estructurales” solo están aumentando la desigualdad en España y nos hacen perder perder la oportunidad para encauzar el crecimiento económico.

Decía Esperanza Aguirre y algunos de sus camaradas que “los socialistas quieren igualar por abajo” y digo yo, ¿dónde hay que firmar para que los conservadores consigan igualar por arriba? Según Intermón Oxfam, ya en el año 2013, el 30% más pobre de nuestro país – 14 millones de personas – acumulaba el mismo patrimonio que las 20 personas más ricas dentro de nuestras fronteras y se vaticina que esa desigualdad aún se haya estirado más en el momento actual. Para evitar confusiones, centrémonos en la razón primordial para reducir esa brecha tan grande y al mismo tiempo para ofrecer incentivos a esos camaradas que quieren que los pobres tengan tanto como los más ricos: el crecimiento.

La brecha salarial es una de las razones que explica que nuestra economía no crezca tanto como otras que son más igualitarias. Es cierto que la locomotora de Europa – de un tren averiado, eso sí – está creciendo ahora más que muchos de sus vagones, pero también es probable que sea más bien un espejismo de creer que estamos en la Champions League de la economía mundial cuando en el último partido se note que quizá no estábamos al nivel requerido. España ya ha tenido sus propias fantasías, como la experimentada en la primera década del milenio, pasando de ser la octava economía mundial a darnos de bruces con un 26% de desempleo, algo histórico en la evolución de la OCDE.

Desigualdad social

Desigualdad social

Flexibilizar el mercado laboral, tanto en cantidad como en costes, era la medida estrella para apaciguar los datos de empleo, pero más allá de corregir el paro estructural tan peculiarmente grande que hay en nuestro país, lo único que ha conseguido es suavizar el desempleo friccional y generalizar la precariedad. Y en esas condiciones, tendremos que esperar a darnos otra vez de morros contra la pared, sobre todo cuando de todo el empleo creado en el tercer trimestre de este año, según los datos de la EPA, el de la industria representaba apenas un 5%.

De la misma forma que esas políticas salariales solo presentan una quimera que obstaculiza si quiera llegar a la primera etapa de cualquier proceso psicológico -reconocer lo que realmente somos- las políticas llevadas a cabo en la gestión de la crisis demuestran un crecimiento alejado de la realidad, que podría acabar una vez más, por los suelos. Por el contrario, esas políticas, en vez de reducir la desigualdad la están aumentando, acrecentando aún más las diferencias entre los que menos tienen y los que más, entre los que trabajan y siguen siendo pobres y los que cobran tanto que nunca dejarán de ser ricos.

Al margen de la caridad y en la piel de un lobo de Wall Street, alcanzar una sociedad más equitativa, a través de la mejora de las condiciones de los ciudadanos, aumenta la productividad, repercute en mayores ingresos para las arcas del Estado, en un mayor gasto y por consiguiente en una mayor inversión, en una mayor cohesión social tan importante para frenar la preocupante situación del fraude fiscal, y al fin y al cabo en un mayor crecimiento económico que trae consigo una mayor riqueza, no solo para unos pocos sino para el conjunto de los mortales.

Hagamos caso a la camarada Aguirre y empecemos de una vez por todas a igualar por arriba teniendo claro que no hay que esperar al crecimiento para llevar a cabo la igualdad, más bien empecemos atajando la desigualdad para lograr el crecimiento y así participar todos de la gran fiesta que puede ofrecer el capitalismo.

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